Niccolò dell’Abate: Hombre con loro, 1540

Retrato De Hombre Con Loro Y Granada, Obra De Arte De Niccolò Dell'Abate, C. 1540
El Hombre Del Retrato Apoya Su Mano Derecha Sobre Un Loro Rojo Y Sostiene Con La Izquierda Una Granada, Frente A Una Cortina Verde, Arte Del Manierismo Italiano.

El nombre de Niccolò dell’Abate se asocia usualmente a los grandes frescos y a los paisajes mitológicos que pintó en la región de Módena y Bolonia, antes de partir hacia la corte francesa de Fontainebleau.

Alrededor de 1540, sin embargo, el artista realizó también un retrato de carácter muy distinto, un hombre joven de cabello oscuro y mirada intensa, de pie tras un banco de madera, donde descansa un loro rojo de alas desplegadas. Se trata de una obra al óleo sobre lienzo de dimensiones de 125 por 109 centímetros, conocida como Retrato de hombre con loro, la cual se conserva hoy en el Kunsthistorisches Museum de Viena, en la galería de pintura del museo, donde ha sido registrada como parte del antiguo acervo museístico con una inscripción adicional en el inventario de 1890. Joven, de cabello oscuro y rasgos intensos, casi severos, el hombre viste una indumentaria negra con un cuello de encaje blanco, dividido en dos terminaciones puntiagudas que acaban en pequeños bordes decorativos.

En su cabeza se distingue un sombrero oscuro, adornado con una voluminosa pluma blanca que se alza espectacularmente sobre la frente. Tras él se despliega una pesada cortina verde con borlas doradas, atada en un nudo en el extremo izquierdo de la composición, un elemento escénico que se encuentra frecuentemente en la retratística veneciana y emiliana de la época. Más allá, a través de una pequeña abertura, se vislumbra un paisaje, un aliento de naturaleza que irrumpe discretamente en el entorno cerrado, casi escénico, de la habitación.

La composición: el joven, el loro y la granada en el retrato de hombre con loro

La mano derecha de la figura permanece en el centro de la composición, los dedos abiertos y posados ligeramente sobre el cuerpo del loro, como si recién lo hubiese soltado o como si se preparase para tocarlo de nuevo, difícil decir con certeza cuál de las dos cosas. La izquierda, extendiéndose hacia el borde del banco y parcialmente cortada por el marco del lienzo, sostiene una granada entre otros frutos maduros.

En la iconografía de la época, tales frutos exóticos y aves no constituían una simple decoración, puesto que remitían habitualmente a la riqueza, al acceso a mercancía que llegaba de puertos lejanos, a veces también a insinuaciones de matrimonio o de abundancia. El loro, ave rara y costosa para la época, funcionaba a menudo como indicador de estatus social así como objeto de deleite, algo que explica quizás por qué el pintor lo situó tan cerca de la mano de su dueño, casi como un interlocutor suyo.

Detalle De Retrato De Hombre Con Loro, Rostro De Hombre Con Sombrero De Plumas, Arte Del Renacimiento
En El Detalle Se Distingue El Rostro Del Hombre De Cabello Oscuro, Sombrero De Plumas Y Cuello De Encaje, Arte De Retrato Del Renacimiento.

El sombrero de plumas: detalle de estilo y arte en la moda renacentista

Acercándose al rostro, la mirada distingue una banda metálica en la base de la pluma, probablemente adornada con pequeños apliques, que sujeta el rico plumaje blanco sobre el sombrero oscuro. El rostro, con un giro oblicuo hacia la derecha y una mirada que parece ignorar al espectador, se representa con sobrias pinceladas de luz en las mejillas y en la frente, mientras que la sombra bajo la barbilla otorga volumen sin recurrir a contrastes excesivos.

El cuello, con sus dos terminaciones puntiagudas, lleva en sus extremos unos pequeños nudos blancos que recuerdan a perlas, un elemento indumentario particularmente cuidado para la época. La solidez del dibujo, en combinación con la tensión psicológica de la expresión, es considerada por bastantes estudiosos un rasgo de la retratística de Niccolò dell’Abate, quien parece haber perseguido algo más que una mera fidelidad en el parecido de los rostros que pintaba. La influencia de Correggio y de Parmigianino, a quienes dell’Abate conoció en los años de Bolonia, se vislumbra aquí no tanto en el color como en la plasticidad del rostro y en la suave transición de la luz a la sombra. Se trata de un arte de retrato que toma prestados elementos de la gran tradición veneciana, pero sin perder su propia idiosincrasia emiliana, más contenida, más introvertida en la representación del carácter.

(Esta es una traducción del texto griego y la traducción fue realizada por E. Georgiou.)