La muerte de Baldr y la rama de muérdago: la traición de Loki y el presagio del Ragnarök

Höðr atraviesa a Baldr con una larga arma roja mientras Loki se inclina hacia su oído, en una ilustración de un manuscrito islandés de 1760.
La muerte de Baldr, con Höðr a la izquierda y Loki asomando tras su hombro. Tinta y aguadas de color sobre papel, 1760, atribuido a Jakob Sigurðsson. Biblioteca Real, Copenhague, NKS 1867 4to, f. 96v.

La muerte de Baldr, hijo de Odín y de Frigg, es una de las pérdidas más graves que sufren los dioses en la mitología nórdica y forma parte del camino hacia el Ragnarök, el enfrentamiento final que acarreará la destrucción del mundo antes de su renovación. La historia conocida —el juramento de Frigg, el muérdago y el ciego Höðr, que lanza el proyectil mortal guiado por Loki— nos ha llegado de la forma más completa a través del erudito islandés Snorri Sturluson. Algunos testimonios poéticos conservan episodios sueltos, mientras que en el historiador danés Saxo Gramático el enfrentamiento adopta otra forma, sin Loki y sin la planta fatídica.

Las fuentes del mito de Baldr

El relato más detallado se encuentra en el Gylfaginning, es decir, «El engaño de Gylfi». La obra constituye la principal sección mitológica de la Edda prosaica, atribuida a Snorri Sturluson (1179-1241) y compuesta hacia 1220, unos dos siglos después de la aceptación oficial del cristianismo en Islandia, en el año 999 o 1000. Erudito cristiano él mismo, Snorri reunió material más antiguo sobre la mitología y el arte poético y citó a menudo versos como prueba de lo que narraba. Su obra lleva, por tanto, la impronta del siglo XIII, incluso allí donde conserva tradiciones muy anteriores.

Entre los poemas éddicos, la Völuspá, «La profecía de la vidente», inserta el destino de Baldr en un relato más amplio sobre el principio y el fin del mundo. Su principal testimonio textual es el Codex Regius de la Edda poética, un manuscrito de hacia 1270. En otro códice, el AM 748 I a 4to, copiado hacia 1300, se conserva el breve poema Baldrs draumar, «Los sueños de Baldr». Las fechas de los manuscritos indican cuándo se pusieron por escrito los textos; la composición de los poemas y sus sucesivas formas siguen siendo objeto de debate.

Un testimonio datable más antiguo sobre el funeral del dios lo ofrece la Húsdrápa del escaldo Úlfr Uggason, situada habitualmente a finales del siglo X, hacia el 985. El poema describía escenas mitológicas de la decoración en madera de una sala islandesa y se conserva de forma fragmentaria dentro de la Edda de Snorri.

Los sueños de Baldr y el juramento de Frigg

Snorri presenta a Baldr como el mejor de los ases, de una belleza tan resplandeciente que de su rostro parece brotar luz. La descripción insiste en su sabiduría y en su mansedumbre antes de pasar a los sueños inquietantes que le anuncian un peligro para su vida.

Cuando Baldr contó sus sueños a los dioses, estos deliberaron sobre cómo protegerlo. Frigg obtuvo juramento del fuego y del agua, del hierro y de los demás metales, de las piedras, la tierra y los árboles, así como de las enfermedades, los animales, las aves, los venenos y las serpientes, de que nada de ello le haría daño. Dada por segura su invulnerabilidad, los ases empezaron a divertirse poniéndola a prueba: Baldr se colocaba en medio de la asamblea y los demás le arrojaban proyectiles y piedras o intentaban golpearlo, admirándose cada vez de que saliera ileso.

En Baldrs draumar se omite el juramento de Frigg y cobra relieve, en cambio, la angustia por lo que va a suceder. A lomos de Sleipnir, el caballo de ocho patas, Odín desciende hacia el inframundo y saca de su tumba a una vidente, ante la cual se presenta como Vegtamr. Por ella sabe que el hidromiel está ya preparado para recibir a Baldr, que Höðr será su asesino y que Rindr dará a luz a su vengador. El silencio del poema sobre otros episodios limita lo que podemos deducir de él acerca de la forma que tenía entonces la historia completa.

La rama de muérdago y la mano de Höðr

A Loki le disgusta la invulnerabilidad de Baldr. Snorri consigna esa reacción sin desarrollar un móvil más profundo y enseguida lo muestra transformado en mujer, de visita en Fensalir, la morada de Frigg. A fuerza de preguntas le arranca la información que necesita: al oeste del Valhalla crece un retoño, el mistilteinn, esto es, el muérdago, al que la diosa no pidió juramento porque le pareció demasiado tierno.

Con la planta en la mano, Loki vuelve a la asamblea y se acerca a Höðr, que se mantiene apartado porque es ciego. Höðr explica que no ve dónde está Baldr y que no tiene arma; Loki le ofrece el muérdago y le promete indicarle hacia dónde apuntar, animándolo a honrar a su hermano como hacen los demás. El proyectil atraviesa a Baldr, que cae muerto.

En el relato de Snorri, que emplea términos para «vara» y «proyectil», la forma exacta del arma queda sin aclarar. Del mismo modo, la Völuspá habla del dardo mortal que salió de la delgada planta. Las versiones que lo convierten en flecha o en venablo se apoyan en ese lenguaje, sin que las fuentes antiguas describan con detalle cómo estaba hecho.

Los dioses quedaron mudos ante el cadáver de Baldr, y la paz sagrada del lugar impedía la venganza inmediata. Nadie sintió la pérdida con tanto peso como Odín, que comprendía mejor que los demás la desgracia que se había abatido sobre los ases.

La misión de Hermóðr y la lágrima que no se derramó

Frigg pidió que alguien se ofreciera a viajar hasta Hel para negociar el regreso de su hijo. El nombre designa tanto a la soberana del inframundo como a su dominio. Asumió la misión Hermóðr, hijo de Odín, montado en Sleipnir.

Entretanto, los dioses llevaron el cuerpo de Baldr hasta el mar para quemarlo sobre su barco, Hringhorni. Como no lograban moverlo, llamaron a la giganta Hyrrokkin, que llegó cabalgando un lobo con serpientes por riendas y empujó la nave con tal fuerza que tembló la tierra. Cuando subieron el cuerpo a bordo, Nanna, esposa de Baldr, murió de pena y fue colocada en la misma pira. Thor la consagró con su martillo, y Odín ofrendó el anillo de oro Draupnir.

Tras nueve noches por valles oscuros, Hermóðr llegó al río Gjöll y prosiguió hasta la morada de Hel, donde encontró a Baldr sentado en el lugar de honor. Para dejarlo marchar, ella impuso una condición: que lo lloraran todas las cosas del mundo, vivas e inanimadas. Bastaba una sola negativa para que se quedara a su lado.

Los mensajeros de los dioses pidieron ese duelo universal, y respondieron los hombres, los animales, la tierra, las piedras, los árboles y los metales. Snorri reconoce su llanto en la humedad que aparece cuando los objetos helados pasan al calor. En una cueva, sin embargo, la giganta Þökk se negó a llorar y declaró que Hel podía quedarse con lo que tenía. El narrador recoge la creencia de que tras su figura se ocultaba Loki, y la mantiene como opinión atribuida a otros.

El castigo de Loki y el camino hacia el Ragnarök

Fracasado el regreso de Baldr, Loki se escondió adoptando la forma de un salmón, pero los dioses lo capturaron. Lo ataron sobre unas rocas con las entrañas de uno de sus hijos, y Skaði colgó sobre él una serpiente venenosa. A su lado, su esposa Sigyn recoge el veneno en un cuenco; cuando se aparta para vaciarlo, las gotas le caen en la cara y sus convulsiones sacuden la tierra. Así explica el relato los terremotos, y deja a Loki atado hasta el Ragnarök.

En la Völuspá, tal como la presenta la edición académica de Edward Pettit, las estrofas 31-34 de la versión del Codex Regius vinculan el destino de Baldr con el muérdago y con el lanzamiento de Höðr. Siguen la venganza a cargo de un hermano recién nacido del muerto, el llanto de Frigg y la imagen de un prisionero semejante a Loki, con Sigyn a su lado. El vengador, que en Baldrs draumar recibe el nombre de Váli, se vuelve contra Höðr, autor material de la muerte.

Más adelante, cuando la vidente describe la tierra que resurge tras la destrucción, Baldr y Höðr aparecen de nuevo juntos. También Snorri conserva la tradición del regreso de los dos hermanos y los sitúa entre los dioses que habitarán el mundo renovado.

La culpa de Loki está atestiguada asimismo en la Lokasenna. En su duelo verbal con los dioses durante un banquete, se jacta ante Frigg de ser él el responsable de la ausencia de Baldr, que ya no volverá a cabalgar hacia las salas. El testimonio es importante para el estudio del mito, porque vincula a Loki con la muerte también fuera del relato en prosa de Snorri.

La versión de Saxo Gramático

En el libro tercero de los Gesta Danorum, «Hechos de los daneses», obra concluida a comienzos del siglo XIII, Saxo Gramático narra una rivalidad bélica y amorosa. Dentro de su enfoque evemerista, que sitúa a los dioses en un supuesto pasado humano, Hotherus aparece como héroe mortal y rival de Balderus, hijo de Odín, por el amor de Nanna.

Nanna prefiere a Hotherus y se casa con él, mientras el conflicto con Balderus prosigue a lo largo de sucesivas batallas. Para hacer frente a su invulnerable adversario, Hotherus obtiene una espada extraordinaria de Mimingus, un ser sobrenatural que habita en lugares despoblados. Con esa arma hiere mortalmente a Balderus, que muere tres días después. La venganza corre a cargo de Bous, hijo de Odín y de Rinda. En esta historia faltan el juramento de Frigg y el muérdago, y el equivalente de Höðr tiene vista y actúa como adversario consciente.

El muérdago y Loki en el debate académico

En su extenso estudio de 2004, publicado en la revista Alvíssmál, Anatoly Liberman examina las dificultades que plantea la reconstrucción del mito. Señala que el muérdago no forma parte de la flora autóctona de Islandia y que su presencia en Noruega y en el sur de Suecia es limitada, y sostiene que los narradores islandeses probablemente lo conocían de forma indirecta. Considera también la palabra mistilteinn un posible préstamo del inglés antiguo, y rechaza la interpretación según la cual la planta surgió de una mala lectura del nombre de alguna espada.

Siguiendo una tesis anterior de Eugen Mogk, Liberman ve en la complicidad de Loki un desarrollo propio de la tradición noruego-islandesa. Sus opiniones son propuestas dentro de un largo debate académico, al que pertenecen también las comparaciones de James Frazer con rituales de la vegetación y los enfoques comparativos de Georges Dumézil. La distancia entre los relatos conservados, sobre todo entre Snorri y Saxo, deja abiertas cuestiones sobre el contenido religioso más antiguo de la historia y sobre los cambios que sufrió al transmitirse.

La ilustración del manuscrito NKS 1867 4to

En Islandia las Eddas siguieron copiándose durante la Edad Moderna, a menudo con imágenes que trasladaban a los protagonistas míticos a una indumentaria familiar para sus autores. El manuscrito en papel NKS 1867 4to, de 1760, que se conserva en la Biblioteca Real de Copenhague, contiene dieciséis ilustraciones a página completa de la Edda de Snorri y otras cuatro imágenes. El archivo digital MyNDIR de la Universidad de Victoria atribuye las ilustraciones a Jakob Sigurðsson (1727-1779) y relaciona al sacerdote Ólafur Brynjólfsson (1713-1765), a quien también se ha atribuido el manuscrito, con su propiedad original y su contenido textual.

En el folio 96v, la escena se sitúa bajo un recuadro de borde rojo con una inscripción en islandés. El texto resume el lanzamiento del muérdago por indicación de Loki y la muerte de Baldr, y remite al relato cuadragésimo segundo de la Edda según la numeración que sigue aquí el manuscrito.

A la izquierda está el barbado Höðr, con los ojos cerrados y sombrero de ala ancha, sujetando con ambas manos una larga arma roja que atraviesa el torso de Baldr. Tras su hombro asoma Loki, con la cara pegada a su oído y una mano adelantada. Baldr, a la derecha, se echa hacia atrás con las rodillas flexionadas y el brazo en alto; lleva en la cabeza un tocado que parece una corona. Los nombres escritos sobre las figuras ayudan a identificarlas; en las ropas dominan los rojos y los pardos, con superficies verdeazuladas y medias a rayas.

El arma aparece esquematizada, sin hojas visibles ni otros rasgos botánicos del muérdago. En la parte inferior, en torno a los pies de las figuras, unas pocas matas de vegetación y una franja de agua verdeazulada completan el suelo.